LOS DELITOS DE LA RESTRICCIÓN.

LOS DELITOS DE LA RESTRICCIÓN.

 “Todas las instrucciones nacionales de iglesias, sean judías, cristianas o turcas, me parecen a mí no más que invenciones humanas, creadas para asustar y esclavizar a la humanidad, y monopolizar el poder y las ganancias” Thomas Paine. Por: Nelsfomo Cada quien carga con su cruz a cuestas, con sus propios pecados ocultos que les carcome

 “Todas las instrucciones nacionales de iglesias, sean judías, cristianas o turcas, me parecen a mí no más que invenciones humanas, creadas para asustar y esclavizar a la humanidad, y monopolizar el poder y las ganancias” Thomas Paine.

Por: Nelsfomo

Cada quien carga con su cruz a cuestas, con sus propios pecados ocultos que les carcome el alma y otras faltas que sencillamente no son transcendentales. Somos humanos y esa sencilla razón nos lleva a no ser perfectos, a cometer errores, pero a veces esas faltas se convierten con el pasar del tiempo en una tragedia, en vidas destruidas para siempre y hasta en escándalos para la sociedad.

Todos los humanos somos educados con unos manuales básicos, principios que son basados en no hacerle daño a nadie, convivir en paz y en armonía con los demás. Pero a estos comportamientos se les añade otros a la larga lista dependiendo de la religión que se profese, y es ahí donde muchas veces caemos en una gran variedad de restricciones, que a veces terminan atrofiando nuestro comportamiento porque va en contra del derecho de sentir y expresarnos como humanos. Y es precisamente bajo esa prohibición que se cometen los más abominables delitos y por lo general siempre quedan en silencio porque son tan horrorosos que hasta puede ser mortal decirlos.

El derecho a la sexualidad es un derecho para todos los humanos, pero este acto es catalogado por la iglesia como inmoral, un sentir de humanos y no de Dios o de aquellos que lo quieren imitar. Y eso es exactamente lo que pasa en la religión católica. Todo hombre o mujer que quiera “servirle a Dios” debe hacer el voto de castidad (no tener relaciones sexuales) porque eso los convierte en esclavos de los placeres de la carne. La castidad también es una imitación de Cristo, que vivió castamente y que misteriosamente la iglesia vinculó el celibato al reino de los cielos. Por lo tanto, los sacerdotes no pueden contraer matrimonio ni mantener relaciones sexuales (al igual que cualquier otro cristiano no casado). Ellos tienen que reprimir ese deseo sino quieren caer en pecado mortal. Coartar la sexualidad es quitarle el derecho a sentir, el derecho a ser humanos.

Alrededor de los siglos III y IV, ya existían movimientos dentro del catolicismo proponiendo que los religiosos practicasen el celibato. Pero solo empezó a cobrar fuerza a partir del siglo XI. Papas como León IX y Gregorio VII temían por la “degradación moral” del clero. De modo que el celibato acabaría instituido en los dos concilios de Letrán – el primero, en 1123, el segundo en 1139, decretando que clérigos no podrían casarse o relacionarse con concubinas. Desde entonces la religión católica les prohíbe a sus sacerdotes que se casen, porque ellos deben imitar el comportamiento de Dios si quieren llegar a él. Pero detrás de esta prohibición se esconde para la iglesia un verdadero negocio.

En el matrimonio lo que es de uno es del otro. En la comunidad religiosa, lo que es de uno es de todos. Pero en especial lo que es del sacerdote es de la iglesia, hasta ahí les llega el voto de pobreza.  El religioso es pobre, igual que Jesús nació y vivió pobre, lo que implica que el monje no posee nada, ni el hábito que viste, ni la comida que come “no ha de tener dominio ni siquiera sobre su propio cuerpo”, pero paradójicamente no impedía que la institución a la que pertenece acumulara tierras, obras de arte y todo tipo de propiedades. “Muchos dicen que a partir del siglo X la Iglesia se enriquece con el celibato, ya que no tiene que compartir los feudos con los inexistentes hijos de los sacerdotes”.

La vida es el don mayor de Dios como también que la pobreza es un mal, nadie elige privarse de bienes esenciales para la vida. Todo pobre quiere dejar de serlo, ya sea mediante su trabajo, la lotería, un milagro o el contrabando. Es un derecho del ser humano disponer de los alimentos necesarios, refugiarse de la intemperie, tener acceso al saber y a la cultura, vivir con dignidad, comer, beber y educar a sus hijos. Entonces, ¿de qué sirve la fe si no está comprobada por obras de justicia? Si debemos extirpar la causa de la pobreza, ¿tiene sentido todavía hablar de voto de pobreza? ¿No es una contradicción este voto cuando los religiosos se refugian en órdenes y congregaciones ricas, viviendo en edificios suntuosos, libres de preocupaciones como el salario, compras, deudas, tratamientos de la salud o del alquiler?

¿No estaremos más cerca de los fariseos que de los discípulos de Jesús? “hagan lo que les dicen, pero no lo que ellos hacen”, Mt 23, 3. ¿Qué pobreza es ésa, si nada nos falta y además gozamos el privilegio de no tener que cansarnos con el trabajo diario por el pan, por la casa, por los hijos, que absorben la vida de la mayoría de las personas? como si la privación de los bienes esenciales de la vida fuese meritoria a los ojos de Dios, incurriendo en el equívoco de las predicaciones que justifican el “valle de lágrimas” con la promesa de mansiones y tesoros celestiales. Incluso esto lo que hace es llevarnos a una clasificación errada donde según la relectura de este voto es que todos los pobres son buenos (y los ricos malos). En el pueblo hay de todo: gente solidaria y egoísta, santos y bandidos, gente entregada y gente oportunista.

La Iglesia, continúa manteniendo el celibato porque cree que así se desempeñan mejor las funciones religiosas. “Si un hombre quiere casarse, es una señal de que no fue elegido para la función ministerial del sacerdote. Ceder a las presiones para que los sacerdotes se casen sería, según la iglesia, facilitar la entrada de personas que no tienen verdadera vocación y que se acabarían convirtiendo en malos sacerdotes”, explica el sociólogo Ribeiro Neto. Pero lo cierto es que a lo largo de la historia y alrededor del mundo, son muchos los religiosos que no siguen la norma. El error de esta norma radica en insistir en verlos como Dios y no como humanos. Estos “siervos de Dios” han sido castrados por hombres bajo la justificación de no casarse a causa del Reino de los Cielos, pretendiendo acceder a una vía espiritual de salvación a través de la renuncia de placeres terrenales. Aunque ante este voto el Papa Francisco se pronunció y dijo en marzo de este año que, está abierto a que hombres casados se ordenen como sacerdotes y así se pueda combatir la falta de clérigos.

En la prohibición de estos placeres radican los más oscuros secretos y pecados de la iglesia, crímenes que se han venido cometiendo quizás desde el mismo momento en que fue impuesto el celibato. En el transcurso de los últimos años la iglesia se ha visto envuelta en un huracán de escándalos por abusos sexuales en monjas y adultos, pero el más repudiado de todos es el abuso sexual a niños. Los expertos dicen que la cifra de víctimas en EE. UU, está por encima de las 100 mil personas, solo en Pennsylvania más de 300 sacerdotes habrían abusado de menores. En Chile, se están investigando 148 casos, según fuentes de la fiscalía habría más de 250 víctimas.  en Alemania un estudio de la conferencia de Obispos reveló que entre 1946 y 2014, al menos 1.670 clérigos habrían abusado de 3.600 menores. En países como Irlanda, Francia, Australia continúan en investigación y casi en todas partes del mundo se siguen alzando voces de denuncias contra actos de abuso sexual por parte de funcionarios de la iglesia.

Alfonso López Trujillo fue un cardenal colombiano y presidente desde 1990 hasta su fallecimiento (abril del 2008) del Pontificio Consejo para la Familia. Trujillo declaró que la abstinencia es la única forma 100% efectiva sobre la prevención de enfermedades de transmisión sexual y reafirmó la “inmoralidad” de los condones. Después de que se dio vía libre al aborto en tres situaciones específicas, dijo que hacían parte de una “cultura de la muerte” y que hasta los médicos les caería la maldición de la excomunión. Criticó fuertemente el parlamento y el gobierno español por autorizar el matrimonio entre homosexuales. Resulta una ironía amarga al considerar que el mismo López Trujillo compró los servicios de un número considerable de prostitutos masculinos, tanto en Medellín como en Roma, y que visitó al Cardenal Rouco Varela en Madrid acompañado por un trabajador sexual polaco. Su nombre también estuvo asociado al de Pablo Escobar, y fue decisivo para elegir Papas e impulso la carrera de Pell, mano derecha de Francisco y ahora acusado por violación.  Este cardenal fue uno de los más poderosos de Colombia en el vaticano.

Después de celebrar misas y colgar sus sotanas en algunas de las tantas iglesias de la Ciudad Santa, “miles” de curas salen a disfrutar de la noche gay de Roma visitando Bares, discotecas, prostíbulos, fiestas sexuales, “orgías” clandestinas, escorts y “amantes” de alquiler. Eso es lo que alega el libro “Sodoma: poder y escándalo en el Vaticano”, un polémico libro del periodista francés Frédéric Martel. “A medida que fui avanzando con la investigación, descubrí que el Vaticano es una organización gay al más alto nivel, una estructura formada en gran medida por personas homosexuales que durante el día reprimen su sexualidad y la de los otros, pero que, en la noche, en muchos casos, toman un taxi y se van a un bar gay”, “viven atrapados en ese propio sistema”, pero que disfrutan, a la vez, de lo que critican desde los altares. El problema dentro de la iglesia no es la opción sexual, sino la “doble moral” de la institución hacia la sexualidad, alega el escritor.

Es así como esta institución ha caído en lo que tanto repudia, faltando a los principios éticos y de adoración, desviando su camino para llegar al cielo y convirtiéndole la vida de muchos en un verdadero infierno, faltando a los principios regidos por los 10 mandamientos. Existen muchas películas sobre estos temas religiosos, pero la primera que se atrevió a mostrar abiertamente la doble moral de los clérigos fue la película mexicana del año 2002, EL CRIMEN DEL PADRE AMARO. Basada en la novela homónima del escritor portugués Eca de Queirós, escrita en 1875. Algunos grupos católicos intentaron prohibir la película y otro grupo de derecha intentó demandar al gobierno para prohibir su exhibición. El film fue denominado como controversial y la presidenta de la Fundación Pro-Vida la declaró una obra sacrílega, incluso llegaron amenazar al director de la película Carlos Carrera con excomulgarlo.

El film está protagonizado por el ya consagrado actor mexicano Gael García Bernal, junto a Ana Claudia Talancón. Durante sus 118 minutos la cinta nos relata la historia de Amaro, un joven sacerdote recientemente ordenado que viaja a un pequeño pueblo para ayudar al cura local, con la intensión de entrenarlo para luego ir al Roma a estudiar. Pero allí Amaro descubre que el padre Benito no sigue ni las leyes locales ni las de la iglesia.  La corrupción de los locales, del padre Benito y el gran atractivo de la joven Amelia crean una situación difícil para el joven religioso. La relación entre el padre Benito y un jefe narco queda al descubierto, ante la agresión de la gente el padre decide dejar el lugar quedando a cargo Amaro.

Amelia y Amaro comienzan una secreta relación en el cuarto de la casa del sacristán, y es allí cuando empieza la tragedia, la joven de 16 años queda embarazada y Amaro bajo ninguna circunstancia va poner en riesgo su incipiente carrera en la iglesia, entonces convence a Amelia de realizarse un aborto en una clínica clandestina donde se harán cargo de la situación. El acto más cobarde de hipocresía esta al final de la película cuando   queda claro que es más fácil predicar que aplicar y donde muchos terminan luciendo su mejor cara, la de la doble moral.

Esta película estuvo nominada al Oscar a mejor película extranjera y obtuvo muy buenas críticas en todo el mundo, se convirtió en una de las más taquilleras en los Estados Unidos y recaudo alrededor del mundo más de 22 millones de dólares.  Pero también despertó la ira de organizaciones más ultraconservadoras de la derecha radical. Este film no solamente cuenta la historia de un trágico amor, sino que al mismo tiempo critica a la iglesia y a las condiciones de vida que en cierta medida ha llevado a vivir a sus servidores. Este difícil flagelo ha sido base de ciertas polémicas en tanto que algunos miembros de la Iglesia Católica creen que no es más que un ‘rumor’ o tratan de minimizar su importancia. En algunos casos protegió a los abusadores, no por el hecho de encubrir el abuso, sino para que no se sepa que ellos tienen los propios. No están protegiendo al abusador, se están protegiendo a ellos mismos.

El tema de esta película no es nada nuevo, ni siquiera un secreto a voces, todos lo conocemos y mucho más cuando la historia es basada en un libro que se escribió hace más de un siglo y que en los últimos años se han condenado clérigos por abusos sexuales, a lo que el Papa Francisco dijo, el abuso sexual de los niños “es una enfermedad” Pero es un tema que muchos se niegan aceptar, no creen que estas cosas pasen y mucho más cuando hay una sotana de por medio. Así que la invitación está abierta para que vea en Netflix, EL CRIMEN DEL PADRE AMARO, y sea usted quien tenga la última palabra. Y recuerde, Comparta cultura; comparta una película.

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